En RedClaimer observamos que hay dos tipos de clientes: conservador y arriesgado.
Es evidente la diferencia, pero nos referimos a la actitud que tienen frente a la venta de sus productos y servicios. Hay empresas que le dan muchísima importancia a la venta, pero poca a la operativa de la misma.
Por ejemplo, prefieren vender, aunque sea sin contratos, albaranes, partes… Evidentemente este tipo de empresas van a tener mayor posibilidad de facturar que los conservadores, que siguen un “ritual” más estricto a la hora de vender.
Da igual cómo seas tú o tu empresa. Lo importante es cómo afrontes la morosidad y los impagos.
Para los clientes arriesgados o atrevidos, es más común tener morosidad (retrasos en los cobros) o impagos (clientes que definitivamente no pagan).
Ahora bien, sería aceptable ser arriesgado si actúas rápido ante la morosidad y los impagos.
Te recuerdo que la facturación puede dar lugar a morosidad, y parte de esa morosidad transformarse en impagos. Lo que más miedo ha de darte es tener impagos, ya que es una pérdida en toda regla.
Si eres atrevido en tus ventas..
¿Qué puedes hacer para evitar pasar de morosidad a impagos?
Es muy muy sencillo: ACTUAR MUY RÁPIDO.
Si eres “rápido” a la hora de vender, más rápido has de ser a la hora de cobrar. Y si no cobras, muy rápido a la hora de reclamar.
Pues bien, en RedClaimer hemos desarrollado el primer software de gestión de facturas impagadas y deudas, desde la fase amistosa a la judicial, con un coste ridículo y que te permite usarlo como licencia.
Si eres arriesgado, no seas condescendiente, reclama rápido y cobra por tu trabajo, de otra forma tendrás que llamarte ONG.